Módulo 2

EL DUELO COMO PARTE IMPORTANTE DE LA PEDAGOGÍA HOSPITALARIA

1 QUÉ ES EL DUELO. PEDAGOGÍA HOSPITALARIA

¿Qué es el duelo?
La Real Academia de la lengua Española dice que duelo es “dolor, lástima o aflicción. Demostraciones que expresan lo que se siente por la muerte de alguien”. También se define duelo como la reunión de parientes y amigos cuando alguien fallece.
Desde el punto de vista de la cuestión educativa y  como elemento de análisis, el duelo, esencialmente es, según Soler y Jordá "un proceso dinámico y personal, definido como los pensamientos, los sentimientos (incluidos los síntomas físicos y emocionales) y las acciones consecuentes a la anticipación o pérdida de alguna persona o cosa amada" 
Vela, La Llama, Luz, Tristeza, Celebrar
El duelo es un proceso
En toda definición del duelo, educativa o no,  encontraremos que  lo realmente relevante es que se trata de un proceso, es decir, que se elabora en el tiempo y necesita tiempo; que es normal que duela, porque el duelo es un indicador del amor y se expresa con tristeza, rabia y pena; y que se trata de una experiencia personal, ya que cada duelo es único y cada uno elabora su propia vivencia a su modo.
¿Y, para qué sirve el duelo?
Hay dos teorías para comprender el significado y dinámica de esta experiencia:
  1. Sirve como mecanismo para mitigar la ansiedad que nos produce la separación.
  2. Sirve como trayecto  natural para el abandono de nuestros apegos.
En cualquier caso,  el duelo forma parte de la vida, igual que la alegría del amor.
Es casi evidente por las experiencias que cada uno poseemos, que la intensidad del dolor de duelo es proporcional a la fuerza del apego, aunque nada es generalizable y lo cierto es que la intensidad del duelo no depende tanto de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye.
Por ello, "la intensidad del dolor por pérdida de un ser cercano" es única y siempre debe ser respetada por los demás. Ningún dolor por pérdida o separación es igual a otro.

El duelo como experiencia global se manifiesta principalmente en 2 tipos de reacciones:
1- REACCIONES FÍSICAS
La muerte de alguien querido repercute en el cuerpo, provocando cambios en el aparato digestivo, circulatorio, nervioso y glandular.
Por ello, puede ser habitual en niños, niñas y adolescentes, que hayan sufrido la pérdida de un compañero las siguientes reacciones físicas:
  • Punzadas en el pecho
  • Momentos de pánico o angustia
  • Dolor de cabeza
  • Insomnio
  • Falta de apetito
  • Inquietud
  • Falta de deseo ganas de jugar, de salir , de momentos ocio  o relaciones con otras personas en cualquier faceta.
El duelo, como reacción física (el duelo del cuerpo) también debe ser escuchado, acompañado y curado. Nunca minimizado ni ninguneado porque las personas que las padecen no tiene control sobre ellas.
2.- REACCIONES EMOTIVAS
Los sentimientos condicionan en cualquier ser humano el humor, la actitud y las decisiones. 
Si tenemos en cuenta que la dimensión emotiva en jóvenes y adolescentes es, ya de por sí,  como una maraña de reacciones entrelazadas, lo cual, como podemos imaginar,  complica cualquier situación de duelo.
En general, los casos de estrés por pérdida, estas situaciones se maximizan y pueden producirse reacciones como :
      • El shock (vivir en una nube de aislamiento)
      • La rabia (brotes de cólera exteriorizada e incontrolada).
“Me siento engañada pero estoy confundida sin saber quien me engañó. Dios me enseñó algo tan precioso, esperó hasta que empezaba a divertirme y lo coge y se lo lleva. ¿Es esto justo?”
      • La culpa (sentimientos de culpa y de impotencia porque no hay posibilidad de remediar  errores que hubiésemos cometido con la persona perdida)
“Siento que la perdida de mi niño podría haber sido potencialmente prevenida. Me siento muy culpable de no cambiar el curso de los hechos y ahora tendré que vivir con esto”
      • El miedo (sensación de que a cualquiera le puede ocurrir y , por tanto , sentir la muerte como un peligro o amenaza) 
"Una vez vivida esta muerte, tengo la sensación que cualquiera puede morir en un momento, lo cual me aterroriza"
      • La tristeza (una tristeza que invade sin control, y aflora el llanto, aflicción, melancolía)
 “Nuestra familia no es totalmente la misma desde que él se ha ido. Hace diez años de ello. La única fotografía que tenemos de todos juntos fue tomada un lunes antes de que muriera. Eso fue el último momento que estuvimos juntos de nuevo”
      • La depresión (una rabia interiorizada que es imposible sacar al exterior por uno mismo).
"No puedo tirar de mi, soy incapaz de ira atrabajar cada día sin su compañia. Siento que no vale la pena vivir sin él"
      • El alivio (a veces mal interpretado, pero muy habitual como respuesta emotiva a una “muerte anunciada” y como defensa ante la situación de estrés)
REACCIONES SOCIALES
Hay un impacto evidente en el tejido social de los supervivientes, en el cual, todo se descoloca. 
El trabajo y las tareas cotidianas,  lejos de hacer paréntesis en ellas, son importante sistematizarlas y retomarlas cuanto antes porque  mantienen en contacto con la sociedad. La vida debe continuar como terapia.

Los ritos fúnebres son acciones sociales positivas (lejos de lo que se puede pensar como actos "snob" o de cara a la galería) porque nos conectan con nuestra gente y favorecen los pasos de transición en el duelo.
Su organización en un centro educativo , cuando ha ocurrido una pérdida, son muy aconsejables.
La comunidad, el cole, los amigos, la familia.. son fuentes de ayuda y son un recurso para transitar por el duelo de forma personal o colectiva.
Sin embargo, para los adolescentes, que su vida social , como hemos comentado anteriormente, ya es compleja, se les suele enmarañar y dar situaciones como:
      • Resentimiento hacia los demás
      • Sensación de no pertenencia
      • Elaboración de una nueva identidad
Es necesario estar atentos a estas situaciones para ayudar a desentrañarlas.
FASES DEL DUELO
Han sido descritas por muchos autores,pero  de forma simple , nos basamos en la que inicialmente formuló  Elizabeth Kubler-Ross, una de las mayores expertas mundiales en duelo:
El duelo es bueno, porque ayuda al doliente a vivir situaciones y emociones que le sirven para reestructurarse, recobrar el equilibrio y dar nuevamente sentido a su vida.
Con carácter general, las fases del duelo se subdividen en:
FASE 1ª SHOCK
Características:
  • INSENSIBILIDAD, ESTUPEFACCIÓN. Nada parece real al doliente, está como en trance, no puede concentrarse ni tiene energía, está aturdido, paralizado, como anestesiado. Esta situación responde a un mecanismo de protección ante la amenaza de un dolor psíquico y confusión intolerables. Es un escape natural y temporal, que amortigua el impacto inmediato y ayuda a ir asimilando la terrible realidad. Aunque haya una aceptación intelectual de la pérdida el proceso emocional es lento y puede durar días o meses.
  • NEGACIÓN, INCREDULIDAD.El doliente habla del fallecido en tiempo presente, no renuncia a la esperanza de que va a volver, “no ha ocurrido nada”, “no es a mí”.
  • PÁNICO. El doliente sólo puede pensar en la pérdida y está paralizado por el miedo, miedo a perder los nervios y el control, a no poder concentrarse, a volverse loco, a lo desconocido, al futuro. El doliente está emocionalmente desorganizado, se siente solo, triste, vacío, confuso, desamparado y desesperado.  Las emociones que se experimentan al ser expresadas ayudan a que afloren las frustraciones. Hablar del fallecido y llorar alivia y hace que se compartan sentimientos con otros.
El identificar estas emociones: “estoy triste, estoy furioso, estoy dolido” desahoga y sirven de cauce para que las penas fluyan.
Madoz describe en esta fase los comportamientos siguientes:
  • Los que bloquean la percepción como desmayos, desfallecimientos, estados crepusculares (estar traspuestos), o bloqueos pseudocatatónicos (inmóvil, rígido y sin respuesta)-
  • Los que alteran la motricidad: parálisis de partes de cuerpo, inhibición de movimientos, automatismos, motóricos regresivos (balanceo) o repetitivos sin sentido.La idea del suicidio no es infrecuente.
FASE 2ª EL SENTIDO DE CULPA.
Relacionado con la pérdida aparece como fenómeno de autocastigo y auto recriminación: cosas que no hizo, no dijo o actuaciones que hicieron daño a esa persona amada. La culpabilidad siempre responde a la no aceptación y a los sentimientos ambivalentes que la persona amada produce.
Características:
  • DEPRESIÓN Y ABANDONO. Prima el sentimiento de desolación, nadie ha sufrido un duelo como el suyo. La depresión aparece en esta etapa como un fenómeno normal y sano. Es una necesidad psicológica, un camino lento para llegar a aceptar la pérdida y forma parte del proceso de decir adiós al ser querido.
FASE 3ª RESISTENCIA A VOLVER A LA VIDA HABITUAL.
El doliente se siente sin fuerzas, débil e incapaz de afrontar nuevas decisiones y situaciones. El doliente debería abrirse a nuevas relaciones e iniciar algo diferente, pero no le apetece y le cuesta, lo cual es muy normal.
FASE 4ª AFIRMACIÓN DE LA REALIDAD Y RECUPERACIÓN.
Gradualmente se va abriendo paso la esperanza, se alternan temporadas buenas con los baches, que casi siempre coinciden con fechas claves, aniversarios y fiestas significativas. Se recupera el sentido de sí mismo, que pasa por aceptar la pérdida: “mi hijo ha muerto, mi marido ha muerto”… Se afronta la dura realidad.
Reconocer el dolor e intentar vivirlo es una expresión de salud mental. En el dolor no hay atajos, no se puede huir de él, hay que atravesarlo. Pero tampoco fijarse en él ni recrearse victimistamente en él.
Todos los estudiosos del duelo están de acuerdo en afirmar que éste se resuelve mejor si se cuenta con soporte emocional y social adecuados, ya que el doliente aprende que lo tiene que afrontar es el presente y futuro solo: que cuenta con familiares y amigos que le ayudan a temer menos el mundo real, aunque la experiencia durísima de un duelo la vive cada cual en su propia soledad. Pero esta soledad acompañada mitiga el dolor.
FASE FINAL
Un duelo se da por finalizado cuando el doliente pueda hablar y recordar al ser querido con naturalidad, tranquilidad, sin angustia y haya establecido nuevas relaciones significativas aceptando los retos de la vida.
Chica, Swing, Roca, Horizonte, Rascacielos
FAMILIAS
Una mención especial tiene aquí las características del proceso del duelo ante la pérdida de un hijo algunos autores identifican seis subcategorías:
  1. Añoranza “Añoro verle y algunas veces no quiero incluso ir a casa. Porque siento que la casa está perdiendo una parte” “Una pieza de mi murió con ella. Hay un gran agujero en la boca de mi estómago. No estoy seguro si será algo pero hiere” “El dolor físico está aún cuando pienso en él, un dolor en mi pecho tan poderoso y fuerte, algunas veces insoportable”
  2. Compañía “Significa que nunca lo tomaré de nuevo en brazos, o sus manitas o compartiremos cada uno del otro físicamente”.
  3. Pérdida de los sueños “Todas nuestras esperanzas y sueños para el futuro murieron también y nada estará de nuevo bien” “La pérdida de mi hijo recién nacido representa sueños sacudidos e incumplidos” “Nosotros nunca viviremos nuestros sueños y planes que habíamos hecho”
  4. Vacío “La pérdida, es el vacío de mi hija amada que deseé tener y brindar como padre a ella que fue mi ojo derecho” “Echo de menos a mi hijo, frecuentemente siento una gran soledad desde su muerte” “Nada o nadie puede llenar este gran vacío que está conmigo”
  5. Despersonalización “Sin él no soy nadie ni nada”
  6. Finalidad “Su muerte significó mi mundo muriera. Mi vida ha cambiado para siempre” “Siento que nunca tendré este tipo de amor de nuevo –esa pérdida está abrumándome” “La vida nunca será la misma de nuevo por mí o para cualquiera cercano a él”
  7. Experimentando alivio. En esta categoría el sufrimiento para el moribundo acabó y el superviviente pudo acabar con la lucha continua de ser testigo de la agonía reflejándose en los testimonios. “Al final, fue una bendición cuando su muerte llegó. Luchó cuanto pudo, pero no pudo…”
¿POR QUÉ LOS DUELOS NO SON IGUALES UNOS A OTROS?
Determinantes en la elaboración del duelo.
No hay una rutina fija ni de tiempos ni de procesos. El duelo es personal.  Desde la posición de expertos , y como ya hemos comentado, hay que escucharlo,  acompañarlo con respeto en su proceso natural, por muy extraña que nos parezca la reacción o, incluso, el tiempo de permanencia en cada etapa.
Worden (1997), establece 6 categorías que influyen en la formación individual del duelo:
      1. Quién era la persona fallecida.
      2. La naturaleza del apego que existía con ella.
      3. El tipo de muerte que haya sucedido. ( Impevista y falta de  preparación para la muerte)
      4. Antecedentes de experiencia personal e histórica cercana en procesos de duelo.
      5. Variables del tipo de personalidad de cada uno.
        1. Historia anterior de problemas psiquiátricos, especialmente depresión
        2. Elevado sufrimiento inicial,
        3. Historia de abuso y abandono en la niñez
        4. Rigidez de estilo de vida en su manera de enfrentarse a la nueva situación
        5. Disponibilidad o no de alguien dispuesto a ayudarle
      6. Variables de condicionamiento sociales
          1. Otros tipos de stress simultáneos que surgen después de la muerte de la persona dolida y que pueden ser concomitantes.
        1. No percibir el apoyo familiar recibido
        2. Pobre apoyo social
        3. Alteraciones funcionales en el organigrama familiar
        4. Tipo de trabajo
        5. Nivel de estatus social
        6. Nivel de intensidad en vida social...
¿Cómo podemos intervenir como educadores? ¿ Qué podemos ser como expertos en duelo para los centros educativos?
  • SER FACILITADORES 
El conocimiento de la pérdida es facilitado por una información clara y una comunicación abierta sobre los hechos y las circunstancias de la muerte. Una incapacidad para aceptar este hecho puede llevar a los miembros a evitar el contacto con el resto de la familia o enfadarse con los diferentes tiempos de duelo en los diferentes miembros.
  • COMPARTIR LA EXPERIENCIA
Compartir la experiencia de la pérdida. Los ritos funerales en el centro y las visitas al cementerio tienen una importancia vital para proveer una confrontación directa con la realidad de la muerte, con la posibilidad de compartir la pena y de establecer y fortalecer lazos entre la familia y la comunidad.
Esta experiencia de compartir permite a través de la comunicación dar un significado construido desde los distintos ángulos de los participantes permitiendo una expresividad idiosincrática a la familia o compañeros como unidad de duelo.
Tareas para una intervención eficaz en duelo, según Worden (1997)
      • Ayudar a aceptar la realidad de la pérdida mediante el respeto al proceso, la escucha activa ( observando en segundo plano) y el acompañamiento.
      • Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida mediante actos de reconocimiento y empoderamiento personal
      •  Ayudar a vivir sin el fallecido, proporcionando alternativas a las salidas que el doliente no ve, ofreciendo subliminarmente y sin obligar .
      • "Recolocar emocionalmente" al fallecido y ayudar a la continuidad de la vida.
      •  




2 ASPECTOS DEL DUELO EN LOS NIÑOS.

¿VIVEN LOS NIÑOS EL DUELO IGUAL QUE EN LOS ADULTOS?
Todas las personas tenemos nuestro particular proceso de duelo.
Es un hecho natural. Sin embargo es habitual creer que los los niños y las niñas no lo viven.
¿Es bueno explicar la muerte a un niño? Todos los expertos coinciden en que sí. Es más,no solo es bueno sino que es necesario.Las familias actualmente presentan serias dificultades para abordar el tema de la muerte con los niños. Son muy pocas las que incluyen a sus hijos en los rituales funerarios. Muchos padres creen que si el niño está en contacto con la muerte puede quedar traumatizado. Incluso, hablar de muerte muchas veces se considera de mal gusto y se evita o se relega a otras personas.
MITOS DEL DUELO EN NIÑOS
Algunos de los pensamientos que se suelen tener…
Hay tres mitos que los adultos, tradicionalmente, asumimos respecto al proceso de duelo en los niños:
  • No se entera por ser demasiado pequeño y no  tienen capacidad de elaborar el duelo:
    • “Menos mal que es demasiado pequeño para entender lo que pasa”.
  • No entiende eso de la muerte ni se dan cuenta de lo que pasa.
    • “Parece que se da cuenta de que pasa algo, aunque no sabe lo que es”.
  • Le evitamos hablar de la muerte. No es necesario enfrentarles al dolor, hay que protegerlos y apartarlos.
    • “Preferimos no hablar de la muerte delante del niño, cuando estamos mal nos vamos a otra habitación, así le ahorramos sufrimiento, aunque cuando hablamos de otra cosa, él pregunta sobre su hermana”.

Cómo explicar la muerte a un niño duelo
LA MUERTE COMO TABÚ , ESPECIALMENTE PARA LOS NIÑOS Y NIÑAS
En general, en nuestro contexto social actual, se evita hablar de muerte, los adultos solemos alejar la muerte porque, aunque a veces no lo admitamos, a todos nos inquieta y nos angustia enfrentarnos a ella.
Como padres nos angustiamos cuando vemos a nuestro hijo enfrentarse a la idea de la muerte. Procuramos que sepa lo menos posible, y si pregunta, incluso podemos responder de modo evasivo o cambiar de tema.
Los y las  adolescentes suelen tener  muchas inquietudes sobre la muerte y tratan de buscar respuestas en sus referentes. 
Tanto los niños y niñas como los y las adolescentes, al percibir la angustia de los adultos dejan de preguntar. Eso no significa que su angustia disminuya, al contrario, su inquietud suele aumentar al ver que para el adulto es un tema que le genera tanta intranquilidad. Por lo que, acaban inventando sus propias teorías y suposiciones sobre la muerte. Es importante apoyar emocionalmente al niño en esos momentos, para que pueda entender el concepto de muerte.
Caballo, Pegasus, Arco, Fantasía, Mística
ESTRATEGIAS
Al hablar con los niños sobre la muerte de un hermano, de otro ser querido, o, si llegara el caso, la de ellos mismos, hay tres conceptos principales a tener en cuenta :
1- Explicar un concepto claro de muerte. 
Hay una serie de conceptos básicos para que un niño acabe entendiendo la idea de muerte :
  • La muerte es universal. Todos los seres vivos mueren.  Y así debemos transmitírselo a nuestros hijos. La muerte no es selectiva.
  • La muerte es irreversible. Cuando morimos no podemos volver a estar vivos nunca. Es importante que el niño entienda que la muerte es permanente y no es un estado que pueda cambiar. Ya que los niños están acostumbrados a ver series o dibujos donde los personajes reeviven después de morir.
  • Cesación de los procesos vitales. Todas las funciones vitales terminan completamente en el momento de la muerte. El hecho a comprender es que cuando una persona muere su cuerpo deja de funcionar al completo por ello, no respira, no se mueve, no ve, no oye…
  • Causalidad. Toda muerte tiene un porqué. Es importante explicar al niño el porqué de la muerte de la persona que ha fallecido. Sino, ellos pueden crear sus propias teorías, lo que les puede acabar generando más angustia porque se pueden colocar ellos como culpables:- “Seguro que el abuelito se ha muerto porque yo le grité”.
Así pues, la muerte debe explicarse en términos reales. Podemos utilizar ejemplos de la naturaleza para hacérselo más sencillo, y una vez lo hayamos explicado, utilizar dibujos, rituales, cuentos, y cartas para elaborar una despedida a su medida.
En definitiva  el objetivo es reconocer la realidad de muerte- Se trata de aceptar la realidad de la pérdida. En este sentido, como hemos comentado, los ritos funerarios y de despedida, pueden ser una instancia facilitadora para empezar a vivir la pena, tanto niños como adolescentes y adultos.
2.- Generar un sentimiento de protección, de acompañamiento y de comprensión  en el niño ante la pérdida de un ser querido. Como siempre las dos condiciones esenciales para el desarrollo emocional de un niño son, de nuevo, esenciales en este caso: manifestarle amor incondicional y proporcionarle seguridad, protección y acompañamiento.
3.- Siempre acompañando y explicándole con antelación que es lo que va a presenciar
4- Prevenir o contener, cuando ya estén presentes, sentimientos de culpa y rabia mediante dinámicas activas  para el reconocimiento de lo que les está ocurriendo.
Ballet, Rendimiento, Mujeres, Niñas, Hermosa
CONSTRUYENDO LA IDEA DE MUERTE DE MANERA PROGRESIVA Y DESDE LOS OJOS DE UN NIÑO O NIÑA.
Es importante que cuando se explique la muerte de un ser querido o se responda a las preguntas que haga el niño seamos muy conscientes de su edad cronológica para así poder adaptar nuestro discurso a su nivel cognitivo. En este sentido es esencial no dar una información que no esperan o no pueden comprender. La pregunta recurrente de ¿y tú qué opinas? es una salida psicológicamente ajustada. Aún así: 
  • De 0 a 2 años: Desconocen el significado de la palabra muerte y no están preparados para entender esta idea. Sin embargo, ya son capaces de percibir la ausencia de un ser querido, y lo perciben como la angustia de perder el amor de otro. Al tratarse de niños pequeños, debemos mantener sus rutinas y horarios. De esta forma, le transmitiremos tranquilidad, seguridad y estabilidad en el ambiente.
  • De 2 a 6 años: En esta etapa todavía consideran que la muerte es temporal y reversible. Aquí es cuando les cuesta entender por qué una persona no se mueve o no escucha. Tampoco creen que la muerte les vaya a tocar a ellos o a sus padres. En esta época debemos tener cuidado con las explicaciones que les demos porque lo interpretaran todo de manera literal.Si decimos, por ejemplo,  que “la hermanita está en una estrella” ellos preguntarán como pueden ir ellos hasta allí o como pueden hablar con él.
  • De 6 a 10 años: La capacidad de razonamiento a esta edad es mayor. Por ello, muchos empiezan a tener iniciativa de querer participar en los rituales de despedida, siempre y cuando les hayamos explicado en qué consistirá con suficiente antelación. Hacia los 9 años cuando ya aparece el concepto de universalidad comienzan a temer mucho por la muerte de sus familiares. Si acuden al funeral, no hay que dejarles solos y hay que ir respondiendo a todo aquello que nos vayan preguntando.
  • De 10 a 13 años: En la edad pre-adolescente seremos un ejemplo para ellos a la hora de asumir una pérdida y seguir adelante. Para ello, debemos mostrarnos cercanos y dispuestos a escucharles.

Cómo explicar la muerte a un niño juego
Errores frecuentes en niños en relación al pre-duelo por su propia muerte.
  • Esconderles el conocimiento de su propia enfermedad.Normalmente los adultos no tenemos respuestas para explicarle a un niño el por qué de una enfermedad, y no es malo que los niños entiendan que no siempre el adulto tiene la respuesta. Pero siempre habrá que intentar darles explicaciones sobre la enfermedad y sus implicaciones, que las hay.
  • Cuando se trata de abordar la propia muerte el tema siempre es complejo, porque incluso en los adultos que manifiestan su deseo de saber si van a morir, la certeza de la muerte inminente crea angustias que a veces superan la racionalidad.
  • En el niño, la necesidad personal de saber que va a morir es menor, pero eso no implica que haya que negarlo. Helium es un corto muy recomendable que nos da pistas de cómo afrontar este  proceso. Mantener la esperanza en el niño, pero sin mentiras ni engaños,  puede ser de ayuda en el proceso que se viene por delante.
  • Un error frecuente es no hacerlos partícipes de la enfermedad o muerte de sus hermanos u otros seres queridos, no llevarlos al funeral, no compartir con ellos la pena por la pérdida, podría traer como resultado la dificultad de iniciar y elaborar el duelo.
La etapa final del duelo contempla que se encuentre un lugar emocional privado para el difunto, que permita amarse  con libertad a sí mismo y a los otros.
“Para explicar un concepto claro de muerte hemos de aprender de nuestros propios pacientes, ellos son nuestros maestros... y para poder acompañarlos en esta etapa, debemos estar dispuestos afrontar nuestro propio miedo a la muerte”
E. KLUBBER ROS
En definitiva , los niños dan siempre un significado a las cosas y se dan cuenta de todo lo que acontece a su alrededor. Precisan elaborar también el duelo por la pérdida, darle un significado, por lo que es importante que se les hable, se les explique lo que ocurre, que no se les excluya de los acontecimientos, tal y como ya he apuntado anteriormente; esto les permite experimentar el apoyo social y aceptar mejor la realidad de la pérdida. Si bien habrá que estar pendientes de ellos y explicarles todo.
DECÁLOGO DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS Y NIÑAS RESPECTO AL DUELO Y  LA MUERTE
Hasta los 7 años parece que es muy difícil que el niño capte estos conceptos e ideas. Esto es importante tenerlo en cuenta para entender que las explicaciones que se dan a un niño deben ser coherentes con su estructura conceptual pero no engañarnos, extrapolando que debido a esto cualquier niño o adolescente no será capaz de comprender el concepto de muerte, y por tanto el de pérdida.
Niño, Chica, Personas, Ira, Emoción, Expresión, Duelo
1. Tengo derecho a tener mis propios sentimientos por la muerte de un ser querido. Puedo enfadarme, sentirme triste o solo/a. Puedo tener miedo. Puedo sentirme insensible a lo que me rodea, o a veces, puedo no sentir nada en absoluto. Nadie sentirá exactamente lo mismo que yo.
2. Tengo derecho a hablar de mi dolor siempre que tenga ganas. Cuando necesite hablar, encontraré a alguien que me escuche y me quiera. Cuando no quiera hablar, no pasará nada; también estará bien.
3. Tengo derecho a expresar mis sentimientos a mi manera. Puedo jugar y reírme. También puedo enfadarme y portarme mal. Esto no quiere decir que sea malo/a, sino que tengo sentimientos que me asustan y que necesito que me ayuden a hablar de mi dolor siempre que tenga ganas.
4. Tengo derecho a que los demás me ayuden a sobrellevar el dolor. Especialmente los adultos que me quieren. Básicamente necesito que presten atención a lo que siento y digo, y me quieran pase lo que pase.
5. Tengo derecho a disgustarme por los problemas normales y cotidianos. A veces puedo estar de mal humor y puedo tener problemas en las relaciones con los demás.
6. Tengo derecho a sufrir “oleadas de dolor”. Estos sentimientos pueden ser muy fuertes e incluso pueden dar miedo. Cuando me siento así a lo mejor tengo miedo de estar solo/a.
7. Tengo derecho a apoyarme en mis creencias religiosas para estar mejor. Sean cuales sean mis creencias, puede que me ayuden de alguna forma a estar más cerca de la persona que ha muerto.
8. Tengo derecho a despedirme de quienes quiero. Ir, si quiero, al hospital, al tanatorio, al cementerio.
9. Tengo derecho a seguir adelante y sanar del dolor que me aflige. Vivir y continuar mi vida, consciente de que esa persona formará parte de mí.
10. Tengo derecho a incorporar en mi vida el mensaje de amor y de felicidad que me transmite el ser querido que ha fallecido, aunque para ello necesite tiempo de asimilación y de acompañamiento.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Bibliografía: QUILES, M.J.y QUILES, Y. (2016).  El niño en duelo, Pirámide: Madrid
https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-explicar-la-muerte-a-un-nino/
https://www.psicoemocionat.com/como-explicar-la-muerte-a-un-nino/

3 INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA DEL DUELO

El objetivo de incorporar una pedagogía de la muerte y el duelo dentro del proyecto educativo del centro y que se incluya como materia curricular trasversal es una antigua aspiración de muchos expertos en la materia.
Sin embargo, desde aquí nos inclinamos, dado que el currículo es demasiado amplio per sé,  a trabajarse de  modo trasversal en algún momento u ocasión.
En este sentido los docentes hospitalarios podemos ser un recurso del entorno educativo para desarrollar en el centro acciones de duelo cuando se produzcan en el entorno hospitalario, y con alumnado de nuestras aulas.
Es obvio, que las aulas hospitalarias y el contexto especial en el que se desarrollan hacen que estos contenidos puedan ser de utilidad en muchísimas ocasiones dentro del propio hospital
El docente hospitalario como experto en duelo infantil es una de las demandas mayores de este curso. 
Carta, Declaración De Amor, Amor, Despedida, Romántico

ACTIVIDADES PARA EL DUELO EN ENTORNOS EDUCATIVOS.

Como propuesta habitual, desarrollaremos  dos tipos de propuestas, siempre adaptadas a las aulas y a las niñas, niños y adolescentes a las que van dirigidas: unas de carácter general, sin un contenido concreto, con pautas genéricas y otras de carácter específico
En la infancia cuesta expresar las emociones con palabras, lo hacen especialmente mediante el juego y otras actividades que también facilitan su expresión y la elaboración del duelo.
En el acompañamiento al duelo en la infancia y en la adolescencia, hay que tener en cuenta que son ellas y ellos los que marcan el ritmo sobre lo que están dispuestos a hacer y lo que les gusta.
Actividades didácticas de carácter general
Generar un proceso de reflexión que invite al diálogo sobre el duelo y contribuya a una normalización de la cuestión entre poblaciones de distintas edades. • La forma de llevarse a cabo será individual o grupal. • Los últimos minutos es conveniente recoger todas las intervenciones y formular los aprendizajes que se han logrado a partir del diálogo.
OBJETIVO:
  • Generar un proceso de reflexión que invite al diálogo sobre el duelo y contribuya a una normalización de la cuestión en poblaciones de distintas edades:
  • La forma de llevarse a cabo será individual o grupal.
  • Los últimos minutos es conveniente recoger todas las intervenciones y formular los aprendizajes que se hayan logrado a partir del diálogo.
ACTIVIDAD: 
  • Brainstorming o “lluvia de ideas”.
  • Técnicas narrativas (ejemplo)
    • Edad aconsejada: a partir de 12 años.
    • Objetivos de la actividad:
a) Permitir la expresión de sentimientos y pensamientos acerca de la persona fallecida, incluidos los asuntos inconclusos.
b) Fomentar la clarificación y ordenación de las ideas dentro de la confusión.
    • Descripción de la actividad: e trata de una   actividad individual.
Cartas Viejas, Pluma, Fotos Antiguas, Carta, Tinta
    • Varios tipos de escritos:
    1. Carta de despedida.
    2. Carta a una emoción o pensamiento que la persona considere relevante en ese momento de su vida.
    3. Diario: permite ordenar sus vivencias. Algo importante es que se pueden advertir los cambios a lo largo del tiempo
      • Por ejemplo: “carta a la nostalgia”. Le permite situar el sentimiento fuera de ella y hacerlo objeto de estudio.
    4. Narrativa de identidad. Describir cómo la muerte de una persona querida ha afectado a su identidad.
  • Trabajo con poemas y canciones
  • Metáforas
  • Valores
  • Materiales fáciles de manipular (ejemplo):
    • Edad aconsejada: a partir de 3 años.
    • Objetivo de la actividad: todos los materiales que pueden manipularse implican transformación y cambio. El objetivo es jugar a crear figuras, emociones o situaciones que se transformen en otras.
    • Descripción de la actividad: en familias, grupos o individualmente. Que cada uno diga lo que quiera hacer y se haga responsable de su creación.
  • Títeres o muñecos
Actividades didácticas de carácter específico
  • Literatura (VER EN LECCIÓN RECURSOS) 
    • El cuento “Yo siempre te querré”
    • Edad aconsejada: de 3 a 8 años.
    • Presentación y objetivos: el tema central del cuento es la muerte de un animal doméstico.
    • Los objetivos: darse cuenta de lo importante que es expresar los sentimientos. Hacer reflexionar sobre las cualidades de uno y de las personas que queremos. Valorar lo que tenemos y saber disfrutarlo, así como agradecerlo.
  • Filosofía
  • Cine
  • Música
  • Otras propuestas
Otro tipo de actividades estarían relacionadas para atender específicamente a población infantil y adolescente que está en duelo. En este caso serían necesarias pautas de actuación para el acompañamiento del niño o niña en su proceso.
Ver más en: Patricia Díaz Seoane. Hablemos del duelo. Manual práctico para abordar la muerte con niños y adolescentes. Madrid: Fundación Mario Losantos del Campo; 2016. p 144-157.

Otras actividades con posibilidades didácticas:

  • Mirar fotos del álbum familiar
    • Ver fotos del álbum familiar ofrece la posibilidad de reconstruir situaciones, vivencias compartidas y la historia de la persona fallecida, de la familia e incluso de la sociedad. Recordar los mejores y peores momentos que tuvo contribuye a ver los cambios que se van dando a lo largo de la vida, aspectos positivos y negativos de la persona y una mirada más ajustada a cómo era.
  • Hacer una caja de recuerdos
    • Se trata de encontrar un lugar físico donde depositar los recuerdos que tenga, que más valore e identifique con el ser querido o con vivencias compartidas. Confeccionar una caja hace que tenga más significado para el niño o niña. Pueden ser fotos, dibujos, objetos de regalo... todo lo que quiera. La elaboración y el llenado de esta caja también le darán la oportunidad de expresar sentimientos, de recordar experiencias y de hablar de la persona que ya no está.
  • Dibujar con pintura de dedos u otros materiales, sus sentimientos
    • El dibujo es un gran medio de expresión emocional en la infancia y en la adolescencia. No existen buenos o malos dibujos, no se trata de valorarlos, sino más bien de que nos puedan ayudar a comunicarnos con él o ella y que se sienta entendida. El uso de materiales como plastilina y también los dibujos, ayudan a que se vea cómo se pueden trasformar los elementos, dependiendo de lo que ellos vayan haciendo y esto se puede trasladar a las emociones.
  • Visitar el cementerio o un lugar donde estén las cenizas
    • Debido a que tienen sus propios modos de plantearse el tema de acudir a un cementerio, hay que contarles qué se van a encontrar. Pueden llevar algo preparado, dibujos, poesías, cuentos, manualidades hecho por ellos… a modo de ofrenda y hacer un pequeño homenaje. Es importante porque a través de la preparación ya se está recordando al ser querido.
  • Leer cuentos que aborden este tema
    • Se trata de leerlos junto con la niña o el niño y hablar de cómo se siente una vez acabado el cuento. Existen en la literatura infantil numerosas obras que tratan del duelo en la infancia. Hay cuentos específicamente para cada  duelo y también los hay que tratan las pérdidas en general. Ofrecen además un espacio de comunicación y formas de elaborar el duelo.
Ver más en:
  • Concepción Poch y Olga Herrero. La muerte y el duelo en el contexto educativo, Reflexiones, testimonios y actividades. Barcelona: Paidós; 2003. p 142-151.
  • Patricia Díaz Seoane. Hablemos del duelo. Manual práctico para abordar la muerte con niños y adolescentes. Madrid: Fundación Mario Losantos del Campo; 2016. p 161-165.
  • https://remontandoblog.wordpress.com/duelo-en-ninos-y-adolescentes/ 
  •  
  • 4 RECURSOS


    Efímera


    Stéphane Sénégas
    Este cuento narra la historia de dos hermanos que descubren un insecto cuya vida dura un día y deciden que ese día sea el más especial de ese insecto. De esta forma se pretende que el niño se enfrente a la muerte de forma natural.

    --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    ¿Qué viene después del mil?

    Anette Bley
    Este libro contiene una reflexión sobre cómo los números no se acaban, al igual que el recuerdo de los seres queridos. Es una lectura que además nos muestra la relación especial entre una niña y un anciano.
    --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Siempre

    Ana Galán y Marta Sedano
    Osito piensa que su mamá es la mejor del mundo. Ella le enseña todas las cosas que un osito debe aprender para convertirse en un oso grande y fuerte, y siempre está a su lado para protegerlo. Pero ¿qué pasaría si algún día su mamá no estuviera? Un cuento sencillo y muy reconfortante, ideal cuando los niños temen la muerte de algún ser querido y necesitan de comprensión y apoyo para normalizar sus emociones.

    Vacío

    Anna LLenas La protagonista es una niña feliz que, tras sufrir una inesperada pérdida, descubre en su interior un gran vacío. Este hecho la llena de tristeza y pesadumbre y la lleva a salir en busca de posibilidades para cerrarlo y volver a ser como antes. El desasosiego que le produce comprobar que no existe nada que pueda eliminarlo para siempre la conducirá a una profunda tristeza que le servirá para despertar a una nueva realidad: la solución para llenar ese vacío está en el interior de ella misma. El libro viene acompañado de recursos didácticos para descargar y trabajar Vacío en las aulas.

    El mundo, los otros y yo

    Varios autores El libro recoge 120 preguntas reales que se plantean los niños de 8 a 12 años sobre el mundo que les rodea y sobre la vida que van descubriendo. Están agrupadas en cinco capítulos y, entre ellos, hay uno dedicado a la vida y la muerte. Las respuestas no pretenden ser definitivas, sino ofrecer pistas para la reflexión y que cada uno encuentre su propia respuesta.
    -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    La mujer que me escucha

    Pedro Alcalá
    El autor comparte en este libro la vivencia en primera persona de su duelo, su proceso de elaboración del dolor y la superación de la muerte de su hijo pequeño. La transparencia, profundidad y sensibilidad con la que Pedro Alcalá cuenta su vivencia sirve de ayuda y de inspiración para otros dolientes.
    PELICULAS
    • COCO
    • LA VIDA DE CALABACÍN
    Calabacín es un niño valiente que después de perder a su madre tiene que ingresar en un hogar de acogida con otros niños huérfanos de su edad. En un primer momento se esfuerza por encontrar su lugar en este nuevo medio hostil. Sin embargo, con la ayuda de sus nuevos amigos, Calabacín aprende a confiar, encuentra el verdadero amor y una nueva familia.
    • UP
    Un vendedor de globos de 78 años, Carl Fredricksen, después de quedarse viudo consigue llevar a cabo el sueño de su vida al enganchar miles de globos a su casa y salir volando rumbo a América del Sur. Pero descubre demasiado tarde que la mayor de sus pesadillas se ha embarcado también en el viaje: un Explorador de la Jungla llamado Russell, que tiene 8 años y un optimismo a prueba de bomba.
    HERMANO OSO
    Kenai es un joven indio nativo americano que culpa a un oso de la muerte de su hermano. Tras perseguir al animal acaba con él, pero entonces, las fuerzas mágicas de la Naturaleza le transforman en oso. Convertido en criatura agreste (y perseguido por otro hermano que le cree el asesino animal de su familia), entablará una relación de amistad y cariño con un pequeño cachorro osuno. Además de enseñar el proceso de la pérdida de un ser querido, ayudará a trabajar el sentimiento de culpa.
    21 GRAMOS
    Una historia de esperanza y humanidad que explora la sensaciones emocionales y físicas de tres personajes unidos por un accidente inesperado que hace que sus vidas y destinos se crucen, en una historia que los lleva al amor y la venganza. 21 gramos hace referencia al peso que perdemos cuando morimos, el peso llevado por los que sobreviven.
     
  •  
  • 5 PROGRAMA "RETOMANDO LA VIDA"

    La atención sanitaria tiene como objetivos la prevención, curación y/o rehabilitación de las secuelas de las enfermedades, junto al fin de proporcionar bienestar y aliviar el sufrimiento.
    Mención especial merecen, en este final del curso, los aspectos psicológicos y educativos que  son de gran relevancia, por ejemplo, en enfermedades el cáncer en niños y adolescentes . Todos reconocemos el impacto que supone el diagnóstico y los tratamientos para los niños y niñas afectados, sus padres, hermanos, los compañeros de aula y otros familiares.
    En este sentido, el hecho de hacer un seguimiento escolar educativo coordinado por los docentes de ambos contextos del niño hospitalizado es clave, ya que es precisamente en el centro escolar donde se dan, y por tanto, se pierden, sus relaciones sociales tanto con los maestros como con sus iguales.
    Diseñar un buen  Programa de Tutorías con el centro, que tenga por finalidad principal apoyar el proceso de normalización tanto del alumno en situación de enfermedad como de todo el entorno educativo, social y familiar que rodea al alumno es esencial en la Pedagogía Hospitalaria y que facilite el seguimiento conjunto del aula desde que el niño ingresa hasta que se le da definitivamente el alta médica, es esencial para los fines que nos mueven.

    Programas Retomando la Vida ( ver programa  EAEHD-MURCIA)

    A veces menos visibles, pero de gran trascendencia son las acciones educativas dirigidas al duelo. 
    No es esta una formación que se prodigue para los docentes , pero sin embargo , en muchas ocasiones nos vemos en el aula con una necesidad de ayudar a superar una pérdida de un alumno o alumna o  de algún familiar.
    Los docentes hospitalarios pueden, y deben, tener competencias técnicas en esta disciplina y  ser una herramienta de ayuda para la superación de una perdida en el entorno escolar.
    En este sentido son numerosas las solicitudes que se nos hacen desde los centros de referencia de esta necesidad. 
    (Acto de despedida de una alumna en el CEIP Juan Carlos I de Llano de Brujas )
     


Comentarios